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Filantropía con arraigo territorial: una invitación a tejer el futuro filantrópico de Colombia

  • Foto del escritor: Santiago Salguero
    Santiago Salguero
  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura

Un estudio de TerritoriA y el Johnson Center for Philanthropy abre una conversación sobre cómo las familias filantrópicas y las Fundaciones Territoriales pueden fortalecer juntas el desarrollo desde los territorios.

La filantropía en Colombia está cambiando. Cada vez más familias, fundaciones y actores de la inversión social privada reconocen que los caminos de desarrollo duradero se construyen desde el territorio, con relaciones de confianza, visión de largo plazo y una comprensión más profunda de las capacidades locales.


En ese contexto nace el estudio “Filantropía con arraigo territorial: cómo las familias filantrópicas y las Fundaciones Territoriales pueden catalizar juntas el futuro filantrópico de Colombia”, desarrollado por TerritoriA y el Johnson Center for Philanthropy de Grand Valley State University, con la colaboración de la Asociación de Fundaciones Empresariales y Familiares (AFE), Makaia y Filantrópico.


El estudio se construyó a partir de conversaciones con actores de la filantropía familiar y empresarial en Colombia. Actualmente, el documento se encuentra en proceso de cierre y diagramación. Por eso, los encuentros realizados en Bogotá y Cali presentaron los hallazgos más importantes y buscaron seguir nutriendo la versión final con nuevas reflexiones, preguntas y aportes del ecosistema.


Más que entregar respuestas cerradas, este proceso abre una pregunta urgente para el país: ¿cómo puede la filantropía familiar apalancar su impacto en los territorios, sus liderazgos, sus capacidades y sus formas propias de construir futuro?



Una conversación necesaria para el ecosistema

El estudio parte de una intuición poderosa: Colombia no carece de generosidad. Lo que necesita fortalecer son los mecanismos que permiten que esa generosidad se conecte, se organice y se sostenga en el tiempo.


Hoy existen familias y fundaciones que ya trabajan con una mirada territorial, que invierten en relaciones de largo plazo y que buscan impactos más sostenibles. Al mismo tiempo, las Fundaciones Territoriales vienen consolidándose como plataformas locales capaces de articular actores, movilizar recursos y fortalecer la confianza en los territorios.


En los encuentros de Bogotá y Cali, esta conversación tomó vida a partir de las voces de quienes participaron. Allí aparecieron ideas como el arraigo territorial, el legado familiar, la confianza, la sostenibilidad, la gobernanza compartida, el rol de la cultura y la necesidad de crear mecanismos más colaborativos para que los recursos lleguen con mayor pertinencia a los territorios.


Allí aparece una oportunidad: tejer mejores puentes entre la filantropía familiar, la filantropía comunitaria y las Fundaciones Territoriales.

Lo que propuso la conversación en Bogotá y Cali

El informe invita a mirar la filantropía no solo desde los recursos que moviliza, sino desde las relaciones que construye.


También plantea que el futuro filantrópico de Colombia puede fortalecerse si las familias, las organizaciones de apoyo y las Fundaciones Territoriales encuentran formas más intencionadas de colaborar, aprender entre pares y construir confianza desde los territorios.


Los encuentros de socialización fueron parte de ese camino. A partir de los hallazgos preliminares, estos espacios permitieron abrir conversación, contrastar ideas y recoger nuevas perspectivas que ayudarán a enriquecer el documento final.


En Bogotá, la conversación permitió reconocer que la filantropía familiar con enfoque territorial se asocia con comunidad, legado, tradición, solidaridad y transformación local. También surgieron preguntas sobre el papel de las familias empresarias en los territorios, la necesidad de equilibrar intereses privados y bien común, y la importancia de avanzar hacia formas de gobernanza más horizontales.


En Cali, las reflexiones profundizaron en la sostenibilidad de las organizaciones, la confianza entre actores, la articulación con lo público, los aprendizajes de experiencias como Yumbo y Compromiso Valle, y los retos de construir infraestructura filantrópica local que permita conectar recursos, decisiones y capacidades territoriales.


En ambos espacios apareció una idea común: la filantropía familiar ya está cambiando, pero necesita mejores puentes para que esos avances no caminen aislados.


Preguntas que siguen abiertas

El estudio explora preguntas como:

  • ¿Qué significa tener arraigo territorial en la práctica filantrópica?

  • ¿Cómo se construyen relaciones de confianza entre familias, comunidades y actores locales?

  • ¿Qué papel pueden cumplir las Fundaciones Territoriales como infraestructura filantrópica local?

  • ¿Qué se vuelve posible cuando los actores del ecosistema trabajan conectados y no en paralelo?


A estas preguntas, los encuentros sumaron nuevas inquietudes:

  • ¿Cómo conectar mejor la generosidad que ya existe en Colombia con las capacidades de los territorios?

  • ¿Qué mecanismos pueden ayudar a que familias, empresas, organizaciones comunitarias y Fundaciones Territoriales trabajen de forma más articulada?

  • ¿Cómo avanzar hacia modelos donde las comunidades participen más activamente en las decisiones sobre los recursos?

  • ¿Qué canales pueden crearse en territorios donde aún no existen Fundaciones Territoriales, pero sí hay organizaciones locales con experiencia, legitimidad y conocimiento situado?

Estas preguntas no cierran la conversación. La amplían.


Lo que fuimos cosechando

De los encuentros surgieron algunas ideas fuerza que seguirán alimentando el documento final.


La generosidad ya existe. Colombia cuenta con familias, fundaciones, empresas y organizaciones comprometidas con los territorios. El reto está en conectar mejor esa voluntad, organizarla y sostenerla en el tiempo.


La confianza es infraestructura. Las transformaciones duraderas no dependen solo de recursos económicos. También necesitan relaciones de largo plazo, escucha, reconocimiento mutuo y capacidad de trabajar con otros.


El territorio es más que un lugar de intervención. Actuar con enfoque territorial implica reconocer memorias, liderazgos, capacidades locales, tensiones y formas propias de organización.


La colaboración necesita mecanismos. No basta con querer trabajar juntos. Se requieren fondos, agendas compartidas, espacios de gobernanza, canales de circulación de recursos y formas de decisión más horizontales.


Las Fundaciones Territoriales pueden ser puente. Su rol no es reemplazar a otros actores, sino ayudar a conectar capacidades, recursos, confianza y decisiones desde el territorio.



¿Por qué seguir esta conversación?

Este artículo presenta apenas una entrada a una conversación más amplia. El documento final desarrollará los hallazgos del estudio, recogerá aprendizajes de las entrevistas y propondrá caminos concretos para fortalecer la colaboración entre familias filantrópicas, Fundaciones Territoriales y organizaciones del ecosistema.


La versión final del estudio estará disponible en agosto de 2026. Hasta entonces, las reflexiones recogidas en Bogotá y Cali seguirán siendo clave para escuchar, contrastar y tejer nuevas preguntas alrededor del futuro filantrópico de Colombia.


Desde TerritoriA creemos que el futuro filantrópico del país se construye desde los territorios y a varias manos. Por eso, este proceso es una invitación a reconocer lo que ya existe, conectar mejor los esfuerzos y seguir tejiendo confianza, recursos y capacidades locales para transformaciones más duraderas.


“Los caminos de desarrollo duradero se construyen desde el territorio y a varias manos.”


El estudio final estará disponible en agosto de 2026. Allí compartiremos los hallazgos completos, los aprendizajes recogidos en Bogotá y Cali, y nuevas oportunidades para seguir tejiendo colaboración entre familias, filantropía comunitaria y Fundaciones Territoriales.

 
 
 

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