Florencia VIAPAZ: construir sobre lo construido para seguir transformando el territorio

Entre el 22 y el 25 de agosto, TerritoriA acompañó a la Fundación Territorial Florencia Vida, Agua y Paz (VIAPAZ) en un recorrido por su historia, sus capacidades y las relaciones que hoy hacen parte de su camino. Cuatro días para mirar lo construido, escuchar al territorio y reconocer los próximos pasos de una organización que sigue encontrando su propia manera de hacer filantropía comunitaria.
Hablar de Florencia es también hablar de sus ríos, sus memorias, sus comunidades y de las capacidades que han surgido para responder a los desafíos del territorio. Por eso, la visita comenzó navegando el río Orteguaza. A través de las historias compartidas durante el recorrido aparecieron la ruta cauchera, las transformaciones económicas, las huellas del conflicto y las memorias que todavía permanecen en sus orillas. El río dejó de ser solamente paisaje: apareció como sustento, conexión, memoria y posibilidad de futuro.
Ese recorrido permitió reconocer también la historia de VIAPAZ. Hoy, 14 personas provenientes del empresariado campesino, la academia, el trabajo comunitario, la iglesia y distintos espacios sociales hacen parte de la Fundación. Trayectorias diferentes que se encuentran alrededor de un propósito común y que representan una de sus mayores fortalezas: personas con múltiples vínculos y capacidades puestas al servicio del territorio.
El territorio como punto de partida
Hablar de Florencia es también hablar de sus ríos, sus memorias, sus comunidades y de las capacidades que han surgido para responder a los desafíos del territorio. La visita comenzó navegando el río Orteguaza, donde las historias sobre la ruta cauchera, las transformaciones económicas y las huellas del conflicto permitieron reconocer al río no solo como paisaje, sino como sustento, conexión, memoria y posibilidad de futuro.
Desde allí fue posible acercarse a VIAPAZ y a las 14 personas que hacen parte de su proceso, provenientes del empresariado campesino, la academia, el trabajo comunitario, la iglesia y otros espacios sociales. Trayectorias distintas que hoy ponen sus relaciones y capacidades al servicio de un propósito compartido.

Fortalecer la casa para seguir creciendo
VIAPAZ ha recorrido un camino importante: de las primeras preguntas sobre su propósito y organización, a contar hoy con una Junta Directiva y comités de trabajo. La visita permitió reconocer estos avances y abrir una conversación sobre cómo fortalecer esa estructura para que distribuya responsabilidades, facilite las decisiones y cuide el propósito colectivo.
La evaluación y autoevaluación de la Junta se convirtió en una oportunidad para mirar hacia adentro, reconocer fortalezas y definir aquello que necesita seguir construyéndose. Porque fortalecer la institucionalidad no significa burocratizar la Fundación, sino crear las condiciones para que su energía colectiva pueda sostenerse y crecer.
Una identidad que nace del territorio
La visita a una Maloka de la comunidad indígena Coreguaje permitió conectar las conversaciones sobre regeneración, cultura, paz, bienestar y conservación con las prácticas y conocimientos que ya existen en el territorio. Para VIAPAZ, el enfoque regenerativo parte de reconocer esas prácticas y poner en el centro el valor de la vida.
A partir de allí, el ejercicio del Círculo Dorado ayudó a preguntar qué hace VIAPAZ, cómo lo hace y por qué lo hace. El reto no está en inventar una historia, sino en encontrar las palabras para contar una experiencia que ya existe: conectar personas, capacidades, recursos, conocimientos y relaciones para fortalecer el territorio.

Ordenar las apuestas para movilizar más
La Fundación ha imaginado diferentes fondos alrededor del ambiente, la paz, la educación, las mujeres, los jóvenes y la resiliencia. La conversación permitió reconocer la necesidad de una arquitectura más sencilla, que reúna estas apuestas alrededor de dos fondos centrales: Fondo Manigua Viva y Fondo Rotatorio.
La intención no es dejar temas atrás, sino encontrar una manera más clara de contar y movilizar una apuesta territorial multipropósito.
Las capacidades ya están en el territorio
El tercer día llevó la conversación a las organizaciones con las que VIAPAZ ha construido relaciones. En Chagra y Mercavial, más de 100 personas vinculadas a 15 familias participan en un mercado campesino que es, al mismo tiempo, espacio de encuentro, organización, intercambio y economía local. Allí circulan productos y saberes que hablan de la diversidad de Florencia y de las capacidades que existen en sus comunidades.
En Fundación Integral Sol Naciente, diez mujeres han construido una red de solidaridad que hoy acompaña aproximadamente a 30 adultos mayores y desarrolla procesos de formación. Su trabajo empieza también a ampliar la mirada hacia el cuidado de las fuentes hídricas, la reforestación y la educación ambiental.
Con COMUCUP, las mujeres cuidadoras del agua mostraron cómo economía, cultura, agricultura, saberes y cuidado ambiental pueden encontrarse en una misma experiencia. Y con APSICA, apareció otra dimensión esencial del territorio: la salud mental y la importancia de construir respuestas colectivas y sostenibles frente a las heridas que permanecen.
Estas experiencias comparten un aprendizaje: los recursos adquieren mayor sentido cuando se encuentran con capacidades, acompañamiento y relaciones que ya existen. El papel de una Fundación Territorial también está en conectar esas capacidades y ayudar a que puedan sostenerse y crecer.
Conectar antes de pedir
La conversación con la Cámara de Comercio de Florencia abrió posibilidades concretas de articulación para fortalecer a las organizaciones, especialmente en procesos de formalización, capacitación y acceso a espacios de trabajo.
El encuentro dejó una idea sencilla para los próximos acercamientos: ¿qué tenemos para brindar y qué queremos pedir? VIAPAZ no llega a las alianzas con las manos vacías. Llega con conocimiento territorial, relaciones, iniciativas y capacidades.
Con REPAM, la conversación se conectó con el cuidado de la Amazonía y el agua. El encuentro permitió identificar nuevas posibilidades de colaboración, entre ellas encuentros de semillas y la propuesta de realizar en Florencia un Festival del Agua durante el primer trimestre de 2027.
Seguir construyendo sobre lo construido
Al cerrar la visita, quedó una constatación: VIAPAZ ha avanzado más de lo que a veces alcanza a reconocer. Aquellas primeras preguntas sobre cómo organizarse hoy se expresan en una Fundación con historia, relaciones, capacidades y un propósito que continúa tomando forma.
El siguiente paso no necesariamente es hacer más, sino hacer más claro lo que ya se hace, fortalecer aquello que funciona y ordenar las capacidades necesarias para sostenerlo. Fortalecer la gobernanza, afinar la narrativa, organizar los fondos, priorizar aliados y profundizar el acompañamiento hacen parte de ese camino.
Porque el futuro de una Fundación Territorial también se construye desde las relaciones que cuida, las capacidades que conecta y la confianza que moviliza.
En Florencia, VIAPAZ tiene mucho por contar y, sobre todo, mucho por aportar. Tiene la manigua: llena de historias, biodiversidad, personas, capacidades, relaciones y posibilidades. Ahora se trata de seguir construyendo con otras manos el futuro de este territorio.







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