¿Dónde comienza la generosidad? Reflexiones desde la plenaria de cierre de Generosidad Sin Fronteras 2025
- Territoria Colombia
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El 26 y 27 de agosto se celebró Generosidad Sin Fronteras 2025, un encuentro virtual organizado por GivingTuesday América Latina y el Caribe que reunió a más de 1.300 personas entre líderes comunitarios, donantes sociales y organizaciones de toda la región. Durante dos días se compartieron experiencias, aprendizajes y retos sobre cómo la generosidad puede movilizar transformaciones reales en nuestras comunidades.
La plenaria de cierre, titulada “¿Dónde comienza la generosidad?”, fue un espacio que honró esa conversación colectiva y nos dejó reflexiones profundas sobre el presente y el futuro de la cultura del dar. El panel contó con la moderación de Anita Gallagher, directora de GivingTuesday LAC; la participación de Felipe Bogotá, director ejecutivo de TerritoriA (Colombia); y del Dr. Michael Layton, referente global en filantropía desde el Dorothy A. Johnson Center for Philanthropy (EE. UU.).
La generosidad que ya sucede
Al responder a la pregunta central, Felipe Bogotá fue contundente: “La generosidad ya sucede, ya pasa en nuestros territorios”. No se trata de un futuro lejano, sino de un presente vivo en comunidades que, día a día, construyen confianza y movilizan recursos para el bien común.
Felipe recordó que en la región ya existen fondos comunitarios, círculos filantrópicos y fondos colectivos territoriales que encarnan la generosidad como práctica comunitaria. “Construir comunidad es lo que da sentido a la generosidad”, subrayó, poniendo en el centro la participación y la acción colectiva.

Liderazgos territoriales y regeneración
En su intervención, Felipe compartió con los asistentes diferentes imágenes en la que destacó una imagen grupal de los líderes territoriales con los que trabaja TerritoriA en distintas regiones de Colombia. Ellos son los verdaderos protagonistas de la filantropía comunitaria, quienes hacen que la generosidad tenga rostro y raíces.
En este contexto presentó el Fondo Biorregional de Regeneración, un mecanismo colectivo territorial diseñado para movilizar recursos con confianza, flexibilidad y visión de largo plazo. Su propósito es apostar por iniciativas locales que fortalezcan la vida en comunidad y que, desde la regeneración, abran un camino que pone la vida en el centro, reconoce la interdependencia entre seres humanos y naturaleza, y descoloniza las formas tradicionales de desarrollo y financiamiento.
Una mirada internacional
El Dr. Michael Layton aportó una reflexión íntima desde su infancia en Philadelphia, donde aprendió a cultivar una conciencia de comunidad y de generosidad. Señaló que estas nuevas formas de relacionarnos son las que permitirán construir sociedades más justas, sostenibles y de largo plazo.
Subrayó que la generosidad no puede quedarse en gestos aislados: hay que transformarla en acción colectiva que cambie estructuras. “Somos nosotros mismos quienes hemos estado esperando”, afirmó, invitando a reconocer el poder que ya habita en nuestras comunidades.

Layton también se refirió a la reconfiguración de la cooperación internacional: aunque existen amenazas para la sociedad civil, también hay oportunidades para invertir en procesos locales, generar mayor equidad y fortalecer la confianza desde abajo hacia arriba.
En una reflexión sobre el presente, destacó que hace algunos años el recurso más valioso era el tiempo; hoy, ese tiempo se entrelaza con la atención. “Debemos convertir el tiempo en atención, en presencia consciente. No se trata de grandes gestos, sino de vivir momento a momento para tomar acciones concretas”, señaló.
En sus palabras finales, expresó su admiración y agradecimiento por los espacios creados por Giving Tuesday LAC HUB, que logran reunir a tantas personas e iniciativas bajo un mismo propósito. Y cerró con una cita de Johanna Macy que resonó profundamente en la audiencia:
“La acción no es una carga que debamos levantar y arrastrar sobre nuestros hombros. Es algo que somos. El trabajo que tenemos que hacer puede considerarse como una forma de tomar vida. Más que un imperativo moral, es un despertar a nuestra verdadera naturaleza, una liberación de nuestros dones.”
Desafíos y llamado a la acción
Felipe también habló de los dolores estructurales: la falta de infraestructura, plataformas y canales que fortalezcan la cultura del dar y la confianza. Con base en sus 16 años de experiencia en movilización de recursos, recordó que uno de los mayores desafíos es cambiar paradigmas y reglas de juego.
“Las cosas ya están inventadas, lo que necesitamos es usarlas, de maneras innovadoras que rompan los moldes, para generar más confianza”, afirmó. Además, señaló que la dependencia de la cooperación internacional debe ser balanceada con apuestas locales más sólidas: “Tenemos que construir más desde lo local, junto a otros, para el largo aliento”.
Resignificar la generosidad
El cierre de la plenaria nos dejó un mensaje poderoso: resignificar la generosidad. No se trata solo de recursos financieros, sino de la suma de tiempo, talento, voz y confianza. Donar tiempo y atención multiplica el valor del dinero y fortalece a las comunidades.
En últimas, la generosidad empieza por nosotros mismos. Es generosidad y participación de base, que se expresa en todas las formas de dar: en la participación ciudadana, en el compromiso colectivo y en la construcción de comunidad.
Felipe cerró con un mensaje inspirador: “Creamos en el día a día, en el disfrute real. Construyamos comunidad y confianza. Invirtamos en lo local. Porque si no es divertido, no es sostenible; y la apuesta siempre será desde y para la comunidad.”
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